Yo también fui tóxica – Celos, inseguridad y crecimiento personal

 

Yo también fui tóxica.
Y decirlo hoy no me avergüenza. Me libera.
Hubo un tiempo en mis relaciones en el que yo no comprendía lo que hoy entiendo con claridad.
Si él miraba a otra mujer, yo sentía que algo se rompía dentro de mí.
“¿Por qué la miras?”
“¿La estás deseando?”
“Tú me debes respeto.”
No era una simple pregunta.
Era miedo.
Buscaba pruebas.
Buscaba señales.
Buscaba confirmar que no me estaban cambiando por alguien mejor.
Si hablaba con otra persona y sonreía, yo me hacía pequeña.
Muy pequeña.
Sentía que esa sonrisa no era para mí.
O eso creía ver.
Hoy lo entiendo diferente.
No era la mirada.
No era la sonrisa.
No era la otra mujer.
Era mi inseguridad.
Yo no me sentía suficiente.
No me sentía valorada.
Y cuando tú no te valoras, interpretas cualquier gesto como amenaza.
Confundí respeto con control.
Confundí amor con posesión.
Confundí atención con validación.
No era mala.
Estaba herida.
Hoy sé que cuando una mujer se quiere, no compite.
No vigila.
No se compara.
Hoy entiendo que el amor no se controla.
Se comparte.
Y si yo estoy bien conmigo,
lo que me rodea también está bien.
✨ Yo también fui tóxica.
Pero lo fui porque no me quería lo suficiente.
— Ayana Farina