Almas tiritas – Parte 5: Aprender a decir no sin perder el amor propio

✨ Introducción
Llega un momento en el que decir que no deja de doler.
No porque ya no importe el otro,
sino porque por fin te importas tú.
No es frialdad.
No es egoísmo.
Es conciencia.
🌱 Cuando el “no” nace desde la calma
Antes, decir que no me removía por dentro.
Me hacía dudar, explicarme de más, justificarme, cargar con emociones que no eran mías.
Hoy no.
Hoy el no sale tranquilo.
Sin enfado.
Sin culpa.
Sin necesidad de convencer a nadie.
Porque cuando te escuchas de verdad,
ya no tienes que luchar contra ti.
🤍 La paz que aparece después
Después de decir que no, no llega el vacío.
Llega algo mucho más profundo:
paz.
Paz por no traicionarte.
Paz por no quedarte donde ya no eres.
Paz por respetar tu proceso.
Ya no hay ese nudo en el estómago.
Ya no hay miedo a perder.
Porque sabes que no te estás perdiendo a ti.
🔄 Elegir desde lo que eres ahora
No digo que no porque el otro esté mal.
No digo que no porque falte algo fuera.
Digo que no porque yo he cambiado.
Porque mi energía ya no busca intensidad,
busca presencia.
No busca subidones,
busca coherencia.
Y eso se siente en el cuerpo.
Se nota cuando algo sí…
y cuando algo ya no.
🌙 Cuando el amor deja de doler
El amor no debería doler para ser real.
No debería exigirte que te reduzcas.
No debería pedirte que vuelvas atrás.
Cuando el amor es consciente:
no hay prisas
no hay miedo
no hay lucha
Hay calma.
Y la calma no se negocia.
✨ Reflexión final
Decir que no también es un acto de amor.
Amor propio.
Amor honesto.
Amor que no promete lo que no puede sostener.
Cuando aprendes a decir que no desde la paz,
ya no necesitas tiritas.
Porque la herida está cerrada.
Y tú… estás en casa.

🌿 Psicofuente
Cuando ya no duele… y confías
Llega un momento en el que ya no duele que se vayan.
Ya no duele que no se queden.
Ya no duele que no nos quieran como imaginamos.
No porque no importe,
sino porque hemos aprendido a confiar en nosotras.
Aceptas que lo que no está para ti, no va a estar.
Y lo que está para ti, vendrá sin forzarlo.
Como dice el dicho:
lo que es para ti, aunque lo alejes, vuelve;
y lo que no es para ti, aunque lo acerques, se va.
Y ahí algo se calma dentro.
Puede doler un poco cuando alguien llega y se va.
La conexión puede ser fuerte, real, intensa.
Pero ya no te rompes.
Aceptas.
Comprendes.
Sigues.
Porque entiendes que quizá esa persona no era el destino,
sino el puente.
El puente de conciencia.
El puente de soledad necesaria.
El puente para transformarte y aprender
antes de que llegue quien sí pueda caminar contigo.
El amor no es lucha.
El amor no es mendigar.
El amor no es aguantar.
El amor es compañía.
Es crecer juntos.
Es apoyarse.
Es dialogar, sentarse, hablar sin gritar, sin herir, sin imponerse.
Las mejores parejas no se destruyen.
Se acompañan.
Y entonces algo muy bonito ocurre:
las almas tiritas que fueron amor,
se quedan como conciencia.
Ya no hay deseo.
Ya no hay expectativas.
Solo amistad real.
Personas que están ahí para un café,
para un paseo,
para escuchar cuando estás bajita,
para compartir sin pedir nada a cambio.
Y eso también es amor.
Del bueno.
Del que no duele.
Cuando llegas aquí,
ya no tienes miedo a perder.
Porque sabes que nunca te has perdido a ti.
Y desde ahí…
todo lo que llega
llega con verdad.

🌿 Cuando una amistad del pasado no es una amenaza para el presente
Quiero aclarar algo importante, porque lo he escuchado muchas veces en parejas, en personas cercanas, en clientas y en conversaciones profundas.
Tener una amistad muy fuerte con alguien del pasado —alguien con quien compartiste una historia hace 10, 15 o 20 años, incluso un amor inocente de juventud— no significa que vaya a existir una relación de pareja de nuevo.
No todo vínculo del pasado es una puerta abierta al presente.
Hay lazos que ya no pertenecen a esta vida concreta,
sino a la energía compartida.
🤍 Vínculos que no se rompen porque no son románticos
Hay amistades que permanecen porque:
han atravesado etapas importantes de tu vida
han sido testigos de tu crecimiento
han evolucionado contigo
Y eso no tiene que ver con deseo, ni con intención, ni con traición.
Tiene que ver con energía.
Son vínculos que no se sostienen desde el cuerpo,
sino desde el alma.
🌙 Cuando el problema no es la amistad, sino la inseguridad
He visto muchas parejas cuestionarse por esto:
“¿Por qué sigues teniendo contacto con alguien del pasado?”
“¿Por qué no lo cortas del todo?”
Y aquí quiero ser clara:
👉 Si una persona necesita controlar, cuestionar o invalidar tus vínculos sanos,
👉 no es conciencia, es inseguridad no trabajada.
Cuando alguien no está despierto emocionalmente,
aparecen los celos, la sospecha, la toxicidad
y el conflicto constante.
Y eso, a la larga, siempre trae problemas.
🔥 Donde no hay conciencia, hay herida
Si no hay:
diálogo
terapia
proceso personal
voluntad de mirarse
entonces ese vínculo se convierte en una amenaza,
aunque no lo sea.
No por la amistad en sí,
sino por la herida del otro.
Y ahí no es.
🌱 Elegir relaciones sanas
Una relación sana no te pide que rompas con tu historia.
Te acompaña a integrarla.
No te cuestiona desde el miedo.
Te escucha desde la confianza.
Y si alguien no puede comprender que existen lazos que no compiten,
que no desean,
que no invaden…
entonces esa relación no está preparada para sostenerte.
✨ Reflexión final
Las amistades verdaderas no amenazan al amor.
La conciencia no necesita control.
Y el amor sano no te separa de quien eres.
Donde hay confianza, hay paz.
Donde hay celos constantes, hay herida.
Y cada uno es responsable de sanar la suya.

 

Nota
Este relato habla de energía, no de género.
Las dinámicas emocionales pueden darse en cualquier tipo de relación.
Las almas tiritas aparecen allí donde hay heridas, independientemente de si la energía es masculina o femenina.