🌿 Almas tiritas – Parte 2
Cuando el subidón no es amor
✨ Introducción
Hay un momento muy concreto en el que algo dentro de mí se enciende.
No es ilusión tranquila, es un subidón.
Y cuando ese subidón aparece tan rápido, ya sé que hay algo que no me cuadra.
Con el tiempo he aprendido a escucharlo.
Porque muchas veces, detrás de ese subidón, no hay amor…
hay una herida pidiendo atención.
🔍 El subidón como señal, no como promesa
Muchas conexiones empiezan intensas:
mensajes diarios, risas, complicidad, sensación de “por fin alguien que me entiende”.
Pero después pasa algo que se repite:
desaparecen
hacen ghosting
dejan de hablar sin explicación
o vuelven meses después esperando que todo siga igual
Y ahí es cuando me pregunto:
¿a qué vienes ahora?
No porque no me importe la persona,
sino porque yo ya no soy la misma que cuando empezó todo.
🪞 Cuando alguien vuelve esperando a la versión antigua de ti
Hay personas que regresan después de meses queriendo encontrar la conexión inicial,
como si el tiempo no hubiera pasado.
Pero lo ha hecho.
Y lo ha hecho dentro de mí.
Porque mientras ellos se fueron,
yo me miré.
Yo me pregunté.
Yo sané partes que antes necesitaban ese subidón.
Por eso ya no encaja.
🌱 Cuando te das cuenta de que no es lo que quieres
He vivido situaciones donde alguien llegó con mucha intensidad,
y al poco tiempo entendí algo muy claro:
no quería solo escuchar,
yo quería un vínculo.
Había personas atrapadas en sus propios bucles:
siempre los mismos problemas
siempre las mismas historias
sin espacio para escuchar
sin capacidad real de sanar
Y cuando ese vínculo terminó, sentí algo inesperado:
alivio.
Alivio de haberme escuchado.
Alivio de haber salido a tiempo.
Alivio de no quedarme donde ya no era mi lugar.
🤍 Aprender a ayudar sin perderte
Me gusta ayudar a las personas.
Puedo escuchar, acompañar, comprender.
Pero ya no me quedo en lugares donde:
no hay escucha mutua
no hay presencia
no hay crecimiento
Porque quien no escucha, no puede sanar.
Y yo ya no quiero ser el espacio donde otros descargan sin mirar dentro.
🌙 No estás sola: siempre estás contigo
Quiero que quien lea esto lo sepa:
no estás sola,
nunca lo has estado.
Siempre estás contigo.
Y eso merece respeto, amor y cuidado.
Cuando llega alguien que te activa demasiado, pregúntate:
¿qué herida está tocando?
¿qué me está mostrando de mí?
¿qué parte mía pide atención ahora?
Mirarte no es castigarte.
Es elegirte.
✨ Reflexión final
Las almas tiritas no llegan para quedarse.
Llegan para señalar.
Y cuando aprendes a mirarte,
cuando te escuchas de verdad,
cuando te eliges…
esas conexiones dejan de atraparte
y empiezan a liberarte.