Almas tiritas Parte 4: cuando el pasado vuelve a tocar la puerta

✨ Introducción
A veces el pasado no vuelve para herir.
Vuelve con recuerdos bonitos, con palabras que un día fueron hogar,
con un amor que sigue intacto en la otra persona.
Y eso… duele.
Duele porque remueve.
Pero también halaga.
💫 Cuando alguien del pasado aún siente
No voy a mentir:
me duele, y al mismo tiempo me siento orgullosa.
Orgullosa de saber que, después de tantos años,
alguien siga sintiendo cosas bonitas por mí.
Eso me recuerda que soy una persona valiosa,
que dejé huella,
que el amor que di fue real.
Y aun así…
no puedo volver.
🪞 La pregunta que más pesa
Lo más difícil no es decir “no”.
Lo más difícil es cuando te miran y te preguntan:
“¿Qué tengo mal?”
“¿Qué tengo que cambiar de mi vida?”
Y ahí el corazón se encoge,
porque sabes que la respuesta es esta:
👉 No tienes que cambiar nada.
👉 No estás mal.
👉 No eres pequeño.
No es tu físico.
No es tu forma de ser.
No es que hayas empeorado.
El tiempo pasa para todos.
🌱 La verdad que duele decir
La verdad es esta, aunque cueste:
“No eres tú.
Soy yo.”
Yo he cambiado.
He evolucionado.
He vivido procesos que me transformaron.
No puedo ser la misma persona que fui contigo.
No porque aquello no fuera real,
sino porque yo ya no soy esa versión.
🔄 Evolucionar no es rechazar
Decir esto no es despreciar al otro.
Es respetarse a una misma.
A veces el mayor acto de amor
es no volver a un lugar
aunque haya sido bonito.
Porque quedarse por pena, por nostalgia
o por miedo a herir
también hiere.
🤍 Un mensaje desde el alma
Si alguna vez alguien del pasado vuelve a tocar tu puerta
y tú sientes ese nudo en el pecho,
recuerda esto:
No tienes que justificar tu evolución.
No tienes que reducirte para que el otro no sufra.
No tienes que quedarte donde ya no eres tú.
Y si el otro duele,
no es porque no sea suficiente,
sino porque el tiempo os llevó por caminos distintos.
🌟 Reflexión final
El pasado puede volver con amor.
Pero el amor también sabe cuándo soltar.
Honrar lo que fue
no significa repetirlo.
A veces, amar de verdad
es decir adiós con respeto
y seguir caminando.