Epílogo Almas Tiritas: cuando ya no necesitas tiritas
Hubo un tiempo en el que creí que las personas que llegaban a mi vida eran mi destino.
Hoy sé que muchas eran espejos.
No llegaron para quedarse.
Llegaron para mostrarme lo que aún dolía.
Cada subidón, cada abandono, cada regreso del pasado…
no eran casualidad.
Eran lecciones.
Aprendí que el amor que nace desde la herida necesita urgencia.
Necesita intensidad.
Necesita confirmación constante.
Pero el amor sano… no corre.
No grita.
No desestabiliza.
A lo largo de estos años entendí algo esencial:
yo no buscaba personas.
Buscaba sentirme suficiente a través de ellas.
Y cuando comprendí que ya lo era…
las almas tiritas dejaron de doler.
Ya no necesito que alguien me complete.
Ya no temo que se vayan.
Ya no persigo lo que no fluye.
Hoy elijo la soledad consciente si es necesaria.
Elijo el respeto antes que la intensidad.
Elijo la paz antes que el subidón.
Si alguien llega, será para sumar.
Si alguien se va, será porque ya cumplió su función.
Las almas tiritas no venían a quedarse.
Venían a enseñarme que yo ya estaba completa.
Y cuando una mujer se sabe completa…
ya no necesita tiritas.
Necesita amor real.
— Ayana Farina 🌿