La mujer que ya no persigue – Regulación emocional y biología femenina
La mujer que ya no persigue
✨ ¿Cómo he sanado?
No fue de un día para otro.
No fue por dejar de sentir.
Fue por empezar a pensar diferente.
Como ya he contado en otras partes de mi blog, en Lo que el alma calla, entendí algo fundamental:
la transformación empieza en los pensamientos.
Empecé a observar mi mente.
A cuestionar mis reacciones.
A dejar de interpretar todo como amenaza.
A dejar fluir.
Claro que duele.
Duele cuando hay conexión.
Duele cuando algo se te queda en la cabeza.
Duele cuando tienes que soltar.
Pero sanar no es dejar de sentir.
Sanar es no perderte por lo que sientes.
Hoy entiendo que el eje no es la persona que esté a mi lado.
El eje soy yo.
El control de mi vida lo llevo yo.
Mi estabilidad depende de mí.
Mi paz depende de mí.
¿Qué viene alguien? Bienvenido.
¿Qué no viene? La vida sigue.
Yo sigo con mis cosas.
Mis amistades.
Mis hobbies.
Mis proyectos.
No todo gira alrededor de una relación.
Antes sí.
Hoy no.