Cuando la música habla por él: la frecuencia invisible entre dos almas
Cuando la música habla por él
Hay días en los que la tristeza no parece tuya.
No ha pasado nada.
No hay mensaje.
No hay recuerdo consciente.
Y, sin embargo, una canción te atraviesa como una flecha en mitad de la tarde.
Estás en el supermercado.
O conduciendo.
O simplemente ordenando tu casa.
Y de repente suena esa melodía.
No cualquier canción.
Esa.
La que parece escrita exactamente para lo que ustedes fueron.
La que describe la distancia.
El orgullo.
El arrepentimiento.
El amor que no supo sostenerse.
Se te eriza la piel.
Te cuesta respirar un segundo.
Sientes un nudo suave en el pecho.
Y tu mente pregunta:
¿Casualidad?
Podría serlo.
Pero cuando dos personas han estado profundamente conectadas, algo queda sintonizado.
La música es vibración.
Y las emociones también lo son.
Cuando compartimos intimidad real —más allá de lo físico— nuestros sistemas nerviosos aprenden la frecuencia del otro. Quedan anclajes. Canciones. Momentos. Silencios.
Muchos hombres no saben expresar lo que sienten con palabras.
Pero sienten.
Y cuando no pueden hablar, escuchan.
Escuchan en bucle lo que no pueden decir.
Se refugian en letras que explican lo que su boca no se atreve.
No necesitas que él te envíe el enlace de Spotify.
La emoción ya existe en la memoria compartida que crearon.
No porque él controle tu realidad.
Sino porque ambos quedaron sintonizados en una misma nota emocional.
Cuando escuchas la canción afuera, puede que simplemente estés tocando la misma vibración que una vez compartieron.
Y eso no es locura.
Es resonancia.
🌙 Lo que esto significa para mí
Voy a decirlo claro.
Para mí, cuando una canción aparece justo en el momento en que estoy pensando en él, no lo tomo como una promesa de regreso.
Lo tomo como confirmación de que lo que vivimos fue real.
Que no fue exageración.
Que no fue imaginación.
Que no fui la única sintiendo.
La música no me dice “volverá”.
Me dice: “Eso existió.”
Y cuando algo existió de verdad, no se borra con silencio.
Se transforma.
No escucho la canción para sufrir.
La escucho y me observo.
Si me duele, sé que todavía estoy integrando.
Si me da paz, sé que estoy creciendo.
Eso es conciencia emocional.
💫 Cierre
La próxima vez que una canción te haga llorar en medio del supermercado, no te enfades contigo misma.
No te digas que estás retrocediendo.
Respira.
Puede que no sea el universo gritándote nada.
Puede que simplemente estés recordando una frecuencia que existió.
Y cuando una frecuencia fue auténtica, no desaparece de golpe.
Se integra.
Y cuando se integra…
ya no duele.
—
Ayana Farina