La ansiedad eléctrica: cuando sientes algo que no sabes explicar

La ansiedad eléctrica
Hay una señal que asusta más que la tristeza.
No es romántica.
No es dulce.
Es incómoda.
Aparece sin previo aviso.
Un nudo en la boca del estómago.
Una presión ligera en el pecho.
Una sensación de urgencia que no sabes explicar.
Tu día iba normal.
No ha pasado nada.
No hay noticia.
Y, sin embargo, algo dentro de ti se activa.
Tu mente empieza a construir historias:
“Seguro ya me olvidó.”
“Seguro está con otra.”
“Seguro todo terminó.”
Pero respira.
Cuando una conexión ha sido intensa, el sistema nervioso queda sensibilizado. Aprende a detectar cambios sutiles. Aprende la frecuencia del otro.
No es telepatía.
Es memoria emocional.
El cuerpo recuerda cómo se siente la distancia.
Y cuando algo interno empieza a moverse —en ti o en la historia— el cuerpo responde.
Muchas veces, esa ansiedad no es señal de pérdida.
Es señal de transición.
Hay un momento en toda conexión donde algo cambia.
Donde el apego deja de apretar.
Donde la expectativa empieza a soltarse.
Y el ego entra en pánico.
La ansiedad no siempre es que algo malo esté pasando.
A veces es el último intento del miedo por mantener el control.
🌙 Lo que esto significa para mí
Cuando esa sensación aparece, ya no corro a interpretarla como desastre.
La observo.
Me pregunto:
¿Es miedo real?
¿O es mi sistema nervioso soltando algo?
He aprendido que no todo lo que se siente urgente necesita acción inmediata.
Algunas sensaciones solo necesitan respiración.
Porque cuando actúas desde la ansiedad, persigues.
Cuando respiras dentro de ella, maduras.
💫 Cierre
Si hoy sientes ese nudo en el estómago sin razón aparente, no llames desde el miedo.
No tomes decisiones precipitadas.
Detente.
Escucha.
Puede que no sea una señal de que lo estás perdiendo.
Puede que sea la señal de que estás cambiando.
Y cuando tú cambias…
la historia también lo hace.

Ayana Farina