La puerta que siempre estuvo ahí | Cuentos que sanan el alma – Ayana Farina
📖 Cuento 2
La puerta que siempre estuvo ahí
En una pequeña casa, al final de un camino tranquilo, vivía una mujer que sentía que algo en su vida no estaba completo.
No sabía exactamente qué era.
Tenía recuerdos,
tenía sueños,
tenía historias que habían pasado por su vida.
Pero dentro de ella existía una sensación extraña…
como si algo importante estuviera esperando.
Un día decidió mirar su casa con más calma.
Observó cada habitación.
La cocina donde tantas veces había preparado momentos felices.
El salón donde había compartido risas y silencios.
Las ventanas desde donde había mirado el paso del tiempo.
Y entonces vio algo que nunca había notado.
Una puerta.
No era una puerta nueva.
Siempre había estado allí.
Pero nunca la había abierto.
La miró con curiosidad.
Durante años había pasado por delante de ella
sin preguntarse qué había detrás.
Tal vez por miedo.
Tal vez porque pensaba que no era el momento.
Respiró profundo
y decidió abrirla.
Al otro lado no encontró un lugar extraño.
Encontró algo mucho más sencillo.
Se encontró a sí misma.
Comprendió entonces algo que muchas personas tardan años en descubrir:
Que a veces la puerta que estamos buscando
no aparece de repente en nuestra vida.
Siempre estuvo ahí.
Solo necesitamos tiempo
para atrevernos
a abrirla.
🌙 Reflexión
Hace muchos años… muchos años…
esa puerta estaba ahí.
Siempre estuvo ahí.
Pero yo no la abría.
Me conformaba con mi zona de confort,
con lo que ya conocía,
con la vida que había aprendido a vivir.
Tenía miedo.
Miedo a volver a escribir una historia.
Miedo a volver a vivir.
Miedo a ser realmente yo.
Pasé momentos felices,
pero también días muy duros
y noches muy oscuras.
Hasta que un día decidí abrir esa puerta.
Y cuando lo hice descubrí algo muy importante:
que aquello que siempre había estado buscando
no estaba fuera.
Estaba dentro de mí.
Ese día descubrí quién era realmente.
Descubrí a Ayana Farina.
Porque a veces los sueños no desaparecen…
simplemente esperan el momento
en el que por fin tenemos el valor de abrir la puerta.
© Ayana Farina – Todos los derechos reservados
Añadir comentario
Comentarios