Energías que crecen (Parte 2): No te quedes donde no habita tu esencia
🌊 ENERGÍAS QUE CRECEN
Parte 2 — No te quedes donde no habita tu esencia
Hay algo que cansa más que la soledad:
Quedarse donde no habita tu esencia.
Cuando alguien solo mira tu cuerpo, pero no tu mente…
cuando solo desea tu imagen, pero no escucha tus pensamientos…
cuando no está presente… eso desgasta.
Y el desgaste emocional es silencioso.
Te adaptas.
Justificas.
Esperas que cambie.
Pero mientras tanto, tú cargas con emociones que no son tuyas.
Con miedos que no te pertenecen.
Con carencias que no te corresponden.
Y ahí está el dilema:
¿Hasta qué punto tienes que sostener a alguien que no sabe sostenerse?
Hay personas que no están sanas emocionalmente.
Que tienen miedo.
Que no saben amar desde la presencia.
Y tú no viniste a salvar a nadie.
Viniste a compartir.
Hay que cerrar ciclos.
Hay que cambiar el chi.
Hay que romper patrones.
Y empezar a mirar a los hombres buenos.
A los hombres que hablan bonito.
A los que están.
A los que valoran tu inteligencia.
A los que admiran tu esencia.
Porque el cuerpo cambia.
La piel se arruga.
Las formas se transforman.
Pero hay algo que no cambia:
La mirada.
La mirada es el espejo del alma.
Es lo que permanece cuando todo lo demás evoluciona.
Yo me fío de la mirada.
De esa mirada que te mira como si fueras su universo.
Que no te consume, sino que te contempla.
Que no te necesita para llenar vacíos, sino que te elige para compartir.
Y todas las mujeres sabemos de qué hablo.
Ese pellizco en el estómago.
Esa electricidad.
Pero hay que distinguir algo importante:
No es lo mismo sentir tú… que sentir los dos.
Si tú vibras y la otra persona no,
si tú entregas y la otra persona duda,
si tú estás y la otra persona huye…
Entonces no es conexión.
Es proyección.
Y ahí es cuando toca mirarse por dentro.
Soltar sin rabia.
Sin culpa.
Sin resentimiento.
Soltar porque mereces algo que habite contigo, no algo que solo pase por tu vida.
Porque crecer también es eso:
Elegir paz en lugar de intensidad.
Elegir presencia en lugar de promesas.
Elegir conciencia en lugar de dependencia.
Y cuando haces eso…
empiezan a llegar energías nuevas.