El telar del destino | Los hilos invisibles que conectan nuestras vidas – Ayana Farina


📖 Cuento 3

El telar del destino

Hace mucho tiempo, cuando el mundo aún estaba lleno de misterios, se decía que existía un lugar que los ojos humanos no podían ver.

Un lugar donde tres antiguas sabias tejían los hilos del destino.

No eran brujas ni diosas temidas.
Eran guardianas del tiempo.

Una de ellas sostenía el hilo cuando nacía una vida.
Otra lo tejía con paciencia, uniendo momentos, decisiones y encuentros.
Y la tercera, cuando llegaba el momento, cortaba el hilo que cerraba la historia.

Cada persona tenía su propio hilo.

Algunos eran largos y luminosos.
Otros estaban llenos de nudos, pruebas y aprendizajes.

Pero había algo que pocas personas sabían.

Las tejedoras no lo decidían todo.

Los seres humanos también podían tocar su propio hilo.

Cada decisión…
cada encuentro…
cada acto de amor o de miedo…

movía ese hilo.

A veces los hilos se cruzaban con otros.

Y así nacían los encuentros que parecían imposibles.

Los llamados hilos invisibles.

Esos que unen a las personas aunque estén lejos.
Esos que hacen que alguien llegue justo en el momento exacto de tu vida.

Porque el destino no es una prisión.

Es un telar.

Y cada uno de nosotros es también un pequeño tejedor de su propia historia.


🌙 Reflexión

Desde pequeña escuchaba historias sobre el destino.

Historias de diosas antiguas que manejaban los hilos de la vida.

Durante mucho tiempo pensé que todo estaba escrito.

Pero con los años comprendí algo diferente.

El destino existe…
pero también existe la conciencia.

Cada decisión que tomamos mueve nuestro hilo.

Cada persona que entra en nuestra vida cambia el dibujo del telar.

Por eso hay personas que llegan para enseñarnos,
otras para acompañarnos
y otras para recordarnos quién somos.

Y quizá ese sea el verdadero secreto del destino:

que no todo está escrito.

Porque cada día, con nuestras decisiones, seguimos tejiendo nuestro propio hilo.

© Ayana Farina – Todos los derechos reservados

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