La niña que soñaba mundos | El poder de los sueños de la infancia – Ayana Farina
📖 Cuento 7
La niña que soñaba mundos
Había una vez una niña que veía el mundo de una forma diferente.
Mientras los demás solo veían lo que había delante,
ella veía historias.
Un árbol no era solo un árbol.
Era un guardián antiguo que susurraba secretos.
El cielo no era solo cielo.
Era un lugar lleno de posibilidades.
Y el viento…
el viento era un mensaje que venía de algo que no se veía.
A esa niña le gustaba imaginar.
Soñaba con historias, con caminos, con destinos que se cruzaban como si todo tuviera un sentido.
Pero muchas veces no la entendían.
Le decían que dejara de soñar tanto.
Que la vida era otra cosa.
Que tenía que ser más realista.
Y poco a poco, la niña empezó a guardar sus sueños.
No los perdió.
Solo los escondió.
Los guardó en un lugar muy profundo de su corazón.
Pasaron los años.
La niña creció.
La vida le enseñó muchas cosas.
Vivió momentos bonitos…
pero también momentos difíciles que la hicieron fuerte.
Hasta que un día, sin esperarlo, ocurrió algo.
Recordó.
Recordó quién era.
Recordó cómo veía el mundo cuando era pequeña.
Y en ese momento comprendió algo que lo cambió todo:
Aquella niña nunca se había ido.
Seguía dentro de ella.
Esperando.
Esperando a que volviera a mirarla.
A escucharla.
A creer en ella.
Y así fue como aquella niña que soñaba mundos volvió a despertar.
Pero esta vez no era solo una niña.
Era una mujer.
Una mujer que había vivido.
Que había aprendido.
Que había sentido.
Y que ahora entendía que aquellos sueños no eran fantasía…
eran su verdad.
🌙 Reflexión
Hoy entiendo que la niña que fui sigue viviendo dentro de mí.
Esa niña que soñaba, que imaginaba, que sentía la vida de una forma diferente.
Durante mucho tiempo pensé que había perdido esa parte de mí.
Pero no era verdad.
Solo la había olvidado.
Porque crecer no significa dejar de soñar.
Significa recordar quién fuimos…
y tener el valor de volver a serlo.
Hoy abrazo a esa niña.
Y gracias a ella, sigo creando, soñando y escribiendo mi historia.
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